
Vida con Max
Al otro lado de mi separación y de la pérdida de Tommie quedaron muchas noches solitarias y mañanas silenciosas.
Quien conoció a Tommie sabe que era algo especial. Era el perro de mi ex esposa, sí, pero se había metido en mi vida y en mi rutina de una manera que uno no aprecia del todo hasta que ya no está. Cuando lo sacrificamos en agosto de 2023, el apartamento se quedó muy callado muy rápido.
Me quedé con ese silencio por casi un año.
Cómo Empezó Todo
Lo que comenzó como un simple mensaje de texto preguntando cuándo sería un buen momento para visitar un refugio de perros terminó siendo esto:
Yo cargando a un perro aterrorizado hasta mi casa y él cagándose en mi habitación de inmediato.
¡Bienvenido a casa, Max!
Me había comunicado con el refugio al que mi ex esposa había donado las cosas de Tommie después de que lo sacrificamos. No necesariamente estaba buscando adoptar. Solo quería estar cerca de perros un rato. Al siguiente momento ya me estaban mostrando fotos de un perro que habían encontrado abandonado a las afueras de Chía.
Me dijeron que Max era muy bien portado, castrado y tenía dos años.
En realidad Max había sido abandonado, maltratado, estaba lleno de parásitos y probablemente tenía apenas poco más de uno.
El refugio me vendió un sueño. Max entregó caos.

Las Primeras Dos Semanas
La primera noche fue terrible.
Max durmió en su cobija en la sala, en el lado opuesto del apartamento de mi habitación. Esa noche me acosté pensando en cuánto extrañaba a Tommie, y en que este perro no era Tommie. Es una culpa extraña, querer a un perro mientras otro duerme a seis metros de distancia muerto de miedo.
Esas primeras dos semanas las pasé cargando a Max para entrar y salir del apartamento a hacer sus necesidades. Tenía demasiado miedo de salir por su propia cuenta porque What if I am abandoned again? (¿Y si me abandonan otra vez?) y demasiado miedo de volver a entrar porque Stranger danger!!! (¡¡¡Extraño peligroso!!!)
Creo que fue en la tercera semana cuando decidió venir a dormir conmigo a mi cama. Me alegré mucho de que estuviéramos avanzando.
El progreso, resultó, también vino con una llamada de atención a la 0100: el último ru-uh de Max vomitando en mi cama. Estaba aterrado de que lo fuera a golpear por eso. Lo estaba consolando y diciéndole que estaba bien cuando encendí la luz y encontré su vómito moviéndose por toda la sábana.
Sí, leyó bien.
Max vomitó parásitos en mi cama.
Esto es una violación que no le deseo ni a mi peor enemigo. Needless-to-say terminé durmiendo en el sofá esa noche. En total pasamos por parásitos cuatro veces. Y sí, dije “pasamos” (porque en algún momento yo también terminé con lombrices).

Los Días de Colegio
Pasaron casi dos meses antes de que Max pudiera empezar a ir al jardín. Me alegra reportar que le encanta.
Los primeros días fueron como de película. Como un niño que lo dejan el primer día de kínder, ladró y ladró:
Dad, do not leave me, do not leave me with these people!!! (¡Papá, no me dejes, no me dejes con esta gente!)
Para el cuarto día su actitud había cambiado por completo:
Later, sucker. I am going to go kick it with the homies. (¡Chao, bobo! Me voy a rumbear con los parceros.)
Es muy chistoso ser una persona madrugadora cuyo perro definitivamente no lo es para nada. Max duerme hasta las 1000 si uno lo deja. Cuando el bus del colegio llega a las 0600 y trato de despertarlo, me da el equivalente canino de:
Five more minutes, please, just five more minutes. (Cinco minuticos más, papi, por favor.)
El Primer Cumpleaños de Max
Me habían dicho que Max tenía casi dos años cuando lo adopté. Eso no podía ser. Entonces, ¿cuántos años tiene mi perro? Lo dejé escoger en su primer cumpleaños conmigo. Mandé a hacer dos tortas. Una con un dos y otra con un tres. Hicimos una fiesta en el parque cerca de la casa y invitamos a todos los parceros. Había como veinte perros con sus humanos. Cuando llegó el momento, Max escogió la torta con el dos. Me alegró mucho que eligiera ser más joven para tener más tiempo con él.

Notas de Campo: Max Brunner
Después de un año de observación detallada, puedo reportar los siguientes hallazgos.
Drogas de preferencia:
- Papas a la francesa
- Helado (de perro y de humano, no discrimina)
- Yogur griego
- Dingo sticks
Miedos:
- Bolsas de basura
- Escobas
- Aspiradoras
- El molino de café
Movimiento estrella:
- El Torpedo Sorpresa directo a las partes nobles del papá
Lenguaje de amor principal:
- Mordisquitos, escalando a mordisquitos violentos
Calificación como ala:
- Cero sobre diez. Acaparando a todas las nenas para él solo.

Conclusión
Ver la personalidad de Max desarrollarse durante estos casi dos años ha sido lo mejor de todo esto.
Del cachorro aterrorizado que se presentó cagándose en mi habitación y vomitando lombrices en mi cama, se ha convertido en uno de los grandes personajes de mi vida. Se ha apropiado de la cama, del sofá, de la mitad de mi yogur griego y de lo que quedaba de mi corazón sin dueño.
Por muchos más años de tú y yo, parcero.
(Ojalá sin más parásitos.)

Hasta la próxima,
Cody